151019; ♡
Un 15 de octubre del dos mil diecinueve, hablaba tranquilamente con mi ahora proclamado omega, Nolan, el amor de mi vida, y de repente me dijo: "Tenemos que hablar", sí, esa frasesita que hace colapsar de los nervios a más de uno. ¿Será que se encontraba molesto? ¿Quería terminar con lo nuestro? ¿Ya no me quería? Maldición, mi cabeza fue un tornado de pensamientos e ideas absurdas porque, todo iba perfecto desde mi punto de vista. Inseguro, le pregunté si era algo malo, pero dijo que lo sería dependiendo de cómo lo tomase yo. Dios, los nervios aumentaron aún más. ¿Qué podría haber de malo con lo que tenía por contarme?
Lo que me llevó por sorpresa fue que no fue directamente mi omega quién me dijo... sino, fue nuestro cachorrito Suty. ¿Suty? ¿Por qué él? No entendía nada, quedé me perdí aún más.
"Suty quiere decirte algo, papi..."
"¡Mami dijo que entregara estas paletitas a papá!"
Y con lo dicho, me mostró esas "paletitias" que resultaron ser...

Unas paletitas mágicas que indicaron que un frijolito venía en camino.
Recuerdo que lo único que logré hacer fue llorar y agradecer a Dios por darnos a los tres el regalo de un nuevo integrante a nuestra familia. Abracé con fuerza a mis dos ángeles, los besé y ahora sí dejé que la emoción reinara en mí demostrándola a través de una enorme sonrisa junto con varios gritos. Ah, también Suty quiso comerse las "paletas"... ¡pero no se lo permitimos! Mami le compró unas que sí se podían comer.
A partir de ahí, tuve que dar muuucha atención, cariño y complacer a mi chico, algo que siempre estuve dispuesto a hacer. ¡Era tan divertido verle pedir como un niño por comida! Papas fritas con helado, gomitas, galletas... hasta se molestó una vez que yo me comí un helado, ups.
Las primeras pataditas... nunca las olvidaré. Mami fue quien colocó mi mano sobre su pancita, y cuando dijo "Dongdong, papi está aquí"... lo sentí, sentí sus piecitos empujar la panza de Nolan.
Mi corazón lloró en alegría, fue un momento inolvidable y especial, frijolito me reconocía como su padre. Entonces, descubrí que era posible enamorarse otra vez de otra persona.
Porque desde el instante que supe que una nueva semillita estaba floreciendo y germinaría en nuestra familia, me enamoré perdidamente.

